Elecciones, ganan los espías.
marzo 2, 2009
Las comunidades vecinas, obnubiladas por la fiesta de la democracia, han convocado elecciones. Y la verdad es que la cosa ha cambiado bastante.
Don Ramón, el del primero C del 33 de la calle Sagasta y presidente de su escalera toda la vida, democrática se entiende, es ahora el vicepresidente porque Don Amador Bernabéu, vicepresidente hasta ahora, ha ganado las elecciones por margen de dos votos y hubiera sido de tres, el margen se entiende, si la comunidad no hubiera rechazado el voto por correo de su primo, Don Amador, que vive en Cuba; pero pasa con su familia los días señalados de Semana Santa. Así, Don Bernabéu es el nuevo presidente y ya ha prometido que pedirá presupuesto para pintar la escalera de azul celeste y cambiar los rodapiés como decía su programa electoral.
Don Patricio, el del quinto cuarta del 321 de la calle Mayor, ha vuelto a ganar las elecciones después de una campaña de desgaste que plantearon en su contra. La intención de voto era una incógnita, pero el bajo índice de participación y que prometiera TDT gratis para todos los vecinos, le ha supuesto ganar las elecciones. Ha barrido a Doña Genoveva, la del tercero B a la que, claramente, le falta carisma, o eso dicen los vecinos y saludar en el ascensor, que no saluda, como se comenta en el hogar del pensionista.
Doña Justa, la del ático del 11 de la Plaza Manila y dueña de la churrería, ha dimitido porque se ha demostrado que ha desviado fondos de la escalera para comprar azúcar de estraperlo y harina del mercado negro empleando los fondos reservados de la comunidad. La ha denunciado doña Remedios, entre otras cosas porque quería convocar elecciones anticipadas y ocuparse de las cuentas de la comunidad, en el hogar se dice que la peluquería le va de pena, se están muriendo las viejas que le iban y las que quedan no la pueden ni ver, por lo que, necesita dinero para tintes y un secador nuevo. La pena de Doña Remedios, la peluquera, es que ha perdido las elecciones o lo que es lo mismo, las ha ganado Doña Justa en presidio. Y ha sido su hija la que se ha hecho cargo de las cuentas y de la churrería entre los vítores de la mayoría de vecinos, que prefieren churrera conocida que peluquera por conocer.
El señor Grabulosa, el espía que contrató Doña Federica para controlar nuestra comunidad, ha presentado a mi madre y a Don Obama, el presidente de la escalera del primero, un informe detallado de la nueva balanza de poderes para diseñar los pactos de futuro. Luchan por conseguir que las comparsas de Moros y Cristianos pasen por la calle de Rodrigo de Maeztu y no por el Bulevar del Pla.
Qué más da que pasen por una calle o por la otra, me dice Oriol por el chat del Facebook. Sencillo, le contesto, a Doña Federica le encantan las fiestas de Moros y Cristianos y mi madre, que ha aparcado el Zen debajo de la cama, quiere fastidiárselas a toda costa. Si quiere verlas que salga a la calle como todo el mundo. Y en esas estamos. Estoy convencido de que las presiones del lobby de mi madre y Don Faustino no surtirán efecto alguno y las comparsas seguirán donde están, pasarán por donde han pasado toda la vida; pero estamos a la espera.
Sergi Navarro, aguardando movimientos estratégicos.