La culpa es de George Clooney.
abril 27, 2009
Mi madre está que trina, dice que ha ido al seguro de la calle Benito Pérez Galdós y un camillero le ha puesto, sin preguntarle, una mascarilla azul para que se proteja de la gripe porcina. Mi madre ha cogido la mascarilla y se la estampado en los morros, chillándole que con quién se creía que estaba hablando.
Se lo he contado a Oriol y me contesta que él no es biólogo, pero ha leído mucho sobre el tema, y está seguro de que lo de la gripe porcina es un invento de Obama para distraer la atención.
Le digo que Obama, nuestro presidente de escalera, no debe desviar la atención de nada, estamos bien desde que echamos a Benito, el administrador de fincas, cuando digo echamos quiero decir desde que mi madre y Doña Federica le colgaron por los pies en la Plaza Manila, desde ese día no ha habido problemas, los típicos roces de escalera. ¿Por qué tendría que desviar entonces la atención nuestro presidente? Yo no entiendo mucho de gripes, ni de cerdos, le digo a Oriol por el chat, pero desviar la atención, ¿para qué, de qué?
Oriol contesta que no se refiere a nuestro Obama, sino al de la casa Blanca, le digo que al final se pintó la fachada como quería Doña Federica. ¡Qué no! Me grita por el chat del Facebook, está muy alterado, en un chat para gritar hay que escribir en mayúsculas, QUÉ NO. OBAMA EL FAMOSO, EL DE LOS EEUU, EL QUE ESTÁ HACIENDO HISTORIA. Oriol está un poco excitado, se le fue la mano con la mistela.
Insiste en que el FAMOSO OBAMA, el nuestro también lo es, lo conoce todo el Barrio de Carolinas, SE ESTÁ INVENTANDO LO DE LA GRIPE para desviar la atención. ¿Se está inventando lo de la gripe porcina para desviar la atención? No lo creo, le contesto. Y me repite que él no es biólogo, pero ha leído mucho sobre el tema y la gripe porcina es un invento. Y si de verdad existiera, la culpa es de George Clooney.
¿Del famoso George Clooney? Le pregunto. Del famoso George Clooney, me contesta Oriol. Pero, ¿por qué? Por tener cerdos en casa, me dice. Y yo le contesto que el que más y el que menos, algún cerdo cerca siempre tiene en casa. GEORGE CLOONEY ES EL CULPABLE por criar cerdos y hacer que toda la humanidad se dedique a criar cerdos. Así nos va, dice mi madre que está leyendo lo que escribo, hasta los virus nos toman por cerdos. Tu amigo tiene toda la razón del mundo. La culpa es de George Clooney.
Mi madre también le ha dado a la mistela. Les he dejado a los dos chillándose por el Facebook. Les di las buenas noches y me metí en la cama pensando, ¿tendrá en el fondo razón Oriol, a pesar de estar un poco perjudicado por la mistela, y la culpa sea de George Clooney?
Sergi Navarro, pensando en George.
¿Qué pensarán los Alienígenas del enajenado Pepe?
abril 22, 2009
Le digo a Oriol por el Facebook que un tal Edgar Mitchel está convencido de que la NASA oculta un platillo volante en uno de los hangares que tienen en Cabo Cañaveral, y afirma convencido que existe vida extraterrestre, que hay alienígenas en la tierra, que estamos rodeados y que los distintos gobiernos USA nos han ocultado la información por sistema bajo la máxima: Ojos que no ven, corazón que no siente.
¿Y de qué sorprende el tal Edgar Mitchel? Me contesta Oriol al hilo Facebook, solo hay que ver un poco la tele. Si el Sardá no es un alienígena, ¿qué ostias es? O Boris Izaguirre, o el President Montilla, si no son marcianos, ¿qué son?
Yo no creo que sean Marcianos, le contesto, raritos sí, pero de ahí a ser marcianos hay un trecho bastante largo. Sin embargo, la idea de que la tele esté repleta de alienígenas o que los alienígenas puedan ver la tele me da qué pensar.
Qué sentirá un alienígena contemplando a la tía Susan cantando para la BBC. ¿Se habrán emocionado? Me ha dicho mi madre que a la tía le han propuesto rodar una película porno, ¿la verían los alienígenas? ¿Qué pensarán de los futuros productores?
¿Qué pensarán viendo a veinte homínidos encerrados en una casa repleta de cámaras, espejos, vacas, cabras y dos sofás? ¿Qué pensarán, si pueden hacerlo, viendo que un humano invita a otros cuatro a comer a su casa un buen plato de bacalao con tomate y los invitados no hacen más que criticarle, ponerle de vuelta y media y si son capaces de controlar sus esfínteres, vomitar cerca de la cámara para que se vean bien las espinas?
Y si tienen la Sexta en su platillo volante, si han instalado la TDT, ¿qué pensarán al ver a un señor llamado Pepe, fuera de sí, destrozándose el pie en el trasero de un congénere porque éste ha tropezado cerca de un palo blanco sustentado por otros dos palos blancos y dentro de un rectángulo verde marcado con cal sobre un campo de hierba para ganado ovino? ¿Qué pensarán al ver al señor Pepe, al que esta caída debe suponerle un perjuicio extremo, expulsando espumarajos por la boca, destrozándose los nudillos en los hocicos de sus congéneres, insultando, coceando como un matón de discoteca? Comportarse como un bestia hasta que un señor bajito vestido de amarillo chillón y pantaloncito corto le muestra una cartulina roja rectangular de no más de quince centímetros de largo y de apenas 12 gramos de peso, de apariencia insignificante, pero con evidentes efectos sedantes, ya que, de repente el señor Pepe deja de saltar sobre las costillas de sus conciudadanos y meditabundo abandona el gran rectángulo de cal, sin mediar palabra, cabizbajo, y con dos lagrimitas salada resbalándole los carrillos sale de escena, ¿qué pensarán los alienígenas? ¿Pensarán que la cartulina estaba impregnada de feromonas? ¿Qué el señor de amarillo era una semi-deidad etrusca? ¿Pensaran que realmente somos marcianos?
Sergi Navarro, protegiendo a la tía Susan del enajenado Pepe,
esperando a los alienígenas.
La tía Susan.
abril 16, 2009
A Doña Federica se le llevan los demonios, resulta que somos familia de Susan Boyle y le ha caído tan mal la noticia que nos ha puesto a dormir en la calle.
Mi madre al mediodía no se pierde por nada del mundo el telediario de la primera, es más una tradición que un acto racional, pero hoy, por culpa de la guerra de la TDT, en la escalera no sabemos muy bien qué es eso, ha habido un apagón a las tres menos tres y hemos tenido que ir todos los vecinos corriendo a casa de Don Vicente, el vicepresidente de la escalera es el único que se aclara con el follón de las teles, para poder ver el parte de las tres aseados y tranquilos.
Faltaba poco para los goles de la Champions, las noticias las dan rápido para centrarse en el sudor de Cristiano Ronaldo, cuando ha aparecido en pantalla la tía Susan y a mi madre se le ha caido el alma a los pies.
Ella no me ha dicho nunca nada, pero estas cosas se saben. Mi madre lleva muy mal que hablen de ella las vecinas, ha intentado mantener el tema en secreto pero estas cosas no se pueden ocultar. El abuelo Amador, un marino mercante, un hombre rudo, pero muy educado, conoció en uno de sus viajes a una escocesa encantadora cerca de un famoso lago y fruto del amor, del vino peleón que llevaran, y los sandwiches que preparara la buena señora, tuvieron en secreto una niña muy espabilada: la tía Susan.
Mi madre se ha puesto blanca cuando la ha visto. Qué vergüenza, ver a la tía Susan haciendo el ridículo.Pretendía esconderse bajo la mesa camilla de Don Vicente, pero no ha podido: primero porque no cabe y segundo porque a Don Vicente le quedan secuelas del garrotillo que cogió con los maquis y tiene el brasero todo el año encendido por si acaso lo que le ha valido a mi madre escaldarse las pantorrillas. Qué mal trago, qué mal rato ha pasado, todos los vecinos mirando a la tía Susan y ella sin saber dónde meterse, desmayada, queriéndose morir, pálida como una vela. Estaba a punto de tirarle un zapato a la tele, cuando se ha producido el milagro: han puesto a cantar a la tía Susan.
A doña Federica le ha sentado a cuerno quemado que tengamos familia en el extranjero con tan nobles aptitudes, así que, y con la excusa de que una escalera decimonónica como la nuestra no puede ni debe permitirse los desmanes de una loca, nos ha tapiado la entrada y nos ha dejado a dormir al raso hasta que a tu madre se le pase la mona, me ha gritado desde la terraza del cuarto primera, el que da más a la calle de San Mateo.
Y aquí estamos, en el cajero de la esquina, aguantando el chaparrón, pero felices por el buen hacer el abuelo Amador y las dotes excepcionales del tía Susan.
Sergi Navarro, haciendo un hueco a la tía por si viniera.
Los Hmong de Eastwood inspiran a Doña Federica.
abril 2, 2009
No he podido encender el ordenador en dos semanas por culpa del Kung Fu. Nuestro presidente de escalera Obama, salió encantado del cine, había visto con su esposa y sus dos hijas la última de Eastwood, Gran Torino, y como en la escalera tenemos algún problemilla de convivencia, montó hace quince días un cine forum en el recibidor, junto al cuarto de contadores. Hubo de proyectarse allí la película porque Don Vicente no permite, después de la última reunión en su casa y por nada del mundo, más juntas en su apartamento.
Nos bajamos sillas de casa, un par de bolsas de palomitas, refrescos, chucherías, y nos pusimos a ver a los Hmong de Eastwood. Al principio, la escalera estaba un tanto revolucionada, a nadie le gustaba el film. Doña Federica y mi madre solo hacían que resoplar, nadie entendía a los chinos, son unos poca pena repetía mi madre, no tienen sangre, decía Doña Federica, no son chinos, son vietnamitas, decía Don Vicente, para que se callaran. Pero poco a poco fue calando en el ánimo de la escalera el estilo Hmong y se ha producido una transformación extraordinaria en la portería. Todos queremos ser amarillos.
Desde hace quince días todas las mañanas Don Faustino da clases de Tai Chi en el rellano del tercero, por las tardes don Vicente da clases de poda de Bonsais, Oriol estaría encantado, y por las noches El Señor Grabulosa, nuestro detective privado, imparte clases de Kung Fu estilo Shaolin, que por lo visto es el más completo que hay, es del norte y tiene patadas, puños y volteretas laterales. Es el más indicado para nuestro perfil, dice el Maestro.
Gracias a los Hmong de Eastwood se ha establecido una corriente Oriental-Budista-Tradicionalista en la escalera que da gusto coger con un vecino el ascensor. Todos nos saludamos. Además la corriente se está infiltrando en el barrio. Desde hace dos semanas todos bajamos la basura vestidos con nuestros kimonos y nuestras cintas en el pelo, estilo Daniel San, el pasamanos de la escalera está lleno de velas y barritas de incienso. Se respira una paz, una tranquilidad de ánimo, un descanso, una sensación de libertad que no se recordaba desde que a Doña Federica la metieron en la cárcel porque ella y la Blasa vendían mortadela de estraperlo camuflada entre los periódicos de relleno de los bolsos para ancianos.
La lástima es que practicando con los Ninchacos mi madre le dio un viaje al ordenador que hemos estado dos semanas sin poder entrar en el Facebook. Pero ya está, ya lo hemos arreglado. El señor Grabulosa que es muy atento y tiene un amigo que repara tostadoras y antenas de radio se ha encargado de todo, sin cobrar un céntimo. Solo quiere lo mejor para la escalera porque todos formamos parte del mismo orden universal. Una maravilla.
Sergi Navarro, inspirado por los Hmong, de nuevo in Internet.