Los Hmong de Eastwood inspiran a Doña Federica.

abril 2, 2009

No he podido encender el ordenador en dos semanas por culpa del Kung Fu. Nuestro presidente de escalera Obama, salió encantado del cine, había visto con su esposa y sus dos hijas la última de Eastwood, Gran Torino, y como en la escalera tenemos algún problemilla de convivencia, montó hace quince días un cine forum en el recibidor, junto al cuarto de contadores. Hubo de proyectarse allí la película porque Don Vicente no permite, después de la última reunión en su casa y por nada del mundo, más juntas en su apartamento.

Nos bajamos sillas de casa, un par de bolsas de palomitas, refrescos, chucherías, y nos pusimos a ver a los Hmong de Eastwood. Al principio, la escalera estaba un tanto revolucionada, a nadie le gustaba el film. Doña Federica y mi madre solo hacían que resoplar, nadie entendía a los chinos, son unos poca pena repetía mi madre, no tienen sangre, decía Doña Federica, no son chinos, son vietnamitas, decía Don Vicente, para que se callaran. Pero poco a poco fue calando en el ánimo de la escalera el estilo Hmong y se ha producido una transformación extraordinaria en la portería. Todos queremos ser amarillos.

Desde hace quince días todas las mañanas Don Faustino da clases de Tai Chi en el rellano del tercero, por las tardes don Vicente da clases de poda de Bonsais, Oriol estaría encantado, y por las noches El Señor Grabulosa, nuestro detective privado, imparte clases de Kung Fu estilo Shaolin, que por lo visto es el más completo que hay, es del norte y tiene patadas, puños y volteretas laterales. Es el más indicado para nuestro perfil, dice el Maestro.

Gracias a los Hmong de Eastwood se ha establecido una corriente Oriental-Budista-Tradicionalista en la escalera que da gusto coger con un vecino el ascensor. Todos nos saludamos. Además la corriente se está infiltrando en el barrio. Desde hace dos semanas todos bajamos la basura vestidos con nuestros kimonos y nuestras cintas en el pelo, estilo Daniel San, el pasamanos de la escalera está lleno de velas y barritas de incienso. Se respira una paz, una tranquilidad de ánimo, un descanso, una sensación de libertad que no se recordaba desde que a Doña Federica la metieron en la cárcel porque ella y la Blasa vendían mortadela de estraperlo camuflada entre los periódicos de relleno de los bolsos para ancianos.

La lástima es que practicando con los Ninchacos mi madre le dio un viaje al ordenador que hemos estado dos semanas sin poder entrar en el Facebook. Pero ya está, ya lo hemos arreglado. El señor Grabulosa que es muy atento y tiene un amigo que repara tostadoras y antenas de radio se ha encargado de todo, sin cobrar un céntimo. Solo quiere lo mejor para la escalera porque todos formamos parte del mismo orden universal. Una maravilla. 

Sergi Navarro, inspirado por los Hmong, de nuevo in Internet.

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Una respuesta hacia “Los Hmong de Eastwood inspiran a Doña Federica.”

  1. Maestro Shaolin escribió

    Lo nuestro es algo más q dar patadas, puñetazos, hacer volteretas laterales y raparnos la cabeza y los kiwis a lo De la Peña.
    Un poquito de rigor histórico caballera,q sólo le ha faltado decir q subsistimos del reparto de butano en el Tibet

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