La tía Susan.

abril 16, 2009

A Doña Federica se le llevan los demonios, resulta que somos familia de Susan Boyle y le ha caído tan mal la noticia que nos ha puesto a dormir en la calle.

Mi madre al mediodía no se pierde por nada del mundo el telediario de la primera, es más una tradición que un acto racional, pero hoy, por culpa de la guerra de la TDT, en la escalera no sabemos muy bien qué es eso, ha habido un apagón a las tres menos tres y hemos tenido que ir todos los vecinos corriendo a casa de Don Vicente, el vicepresidente de la escalera es el único que se aclara con el follón de las teles, para poder ver el parte de las tres aseados y tranquilos.

Faltaba poco para los goles de la Champions, las noticias las dan rápido para centrarse en el sudor de Cristiano Ronaldo, cuando ha aparecido en pantalla la tía Susan y a mi madre se le ha caido el alma a los pies.

Ella no me ha dicho nunca nada, pero estas cosas se saben. Mi madre lleva muy mal que hablen de ella las vecinas, ha intentado mantener el tema en secreto pero estas cosas no se pueden ocultar. El abuelo Amador, un marino mercante, un hombre rudo, pero muy educado, conoció en uno de sus viajes a una escocesa encantadora cerca de un famoso lago y fruto del amor, del vino peleón que llevaran, y los sandwiches que preparara la buena señora, tuvieron en secreto una niña muy espabilada: la tía Susan.

Mi madre se ha puesto blanca cuando la ha visto. Qué vergüenza, ver a la tía Susan haciendo el ridículo.Pretendía esconderse bajo la mesa camilla de Don Vicente, pero no ha podido: primero porque no cabe y segundo porque a Don Vicente le quedan secuelas del garrotillo que cogió con los maquis y tiene el brasero todo el año encendido por si acaso lo que le ha valido a mi madre escaldarse las pantorrillas. Qué mal trago, qué mal rato ha pasado, todos los vecinos mirando a la tía Susan y ella sin saber dónde meterse, desmayada, queriéndose morir, pálida como una vela. Estaba a punto de tirarle un zapato a la tele, cuando se ha producido el milagro: han puesto a cantar a la tía Susan.

http://www.youtube.com/watch?v=9lp0IWv8QZY

A doña Federica le ha sentado a cuerno quemado que tengamos familia en el extranjero con tan nobles aptitudes, así que, y con la excusa de que una escalera decimonónica como la nuestra no puede ni debe permitirse los desmanes de una loca, nos ha tapiado la entrada y nos ha dejado a dormir al raso hasta que a tu madre se le pase la mona, me ha gritado desde la terraza del cuarto primera, el que da más a la calle de San Mateo.

Y aquí estamos, en el cajero de la esquina, aguantando el chaparrón, pero felices por el buen hacer el abuelo Amador y las dotes excepcionales del tía Susan.

Sergi Navarro, haciendo un hueco a la tía por si viniera.

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