¿Qué pensarán los Alienígenas del enajenado Pepe?
abril 22, 2009
Le digo a Oriol por el Facebook que un tal Edgar Mitchel está convencido de que la NASA oculta un platillo volante en uno de los hangares que tienen en Cabo Cañaveral, y afirma convencido que existe vida extraterrestre, que hay alienígenas en la tierra, que estamos rodeados y que los distintos gobiernos USA nos han ocultado la información por sistema bajo la máxima: Ojos que no ven, corazón que no siente.
¿Y de qué sorprende el tal Edgar Mitchel? Me contesta Oriol al hilo Facebook, solo hay que ver un poco la tele. Si el Sardá no es un alienígena, ¿qué ostias es? O Boris Izaguirre, o el President Montilla, si no son marcianos, ¿qué son?
Yo no creo que sean Marcianos, le contesto, raritos sí, pero de ahí a ser marcianos hay un trecho bastante largo. Sin embargo, la idea de que la tele esté repleta de alienígenas o que los alienígenas puedan ver la tele me da qué pensar.
Qué sentirá un alienígena contemplando a la tía Susan cantando para la BBC. ¿Se habrán emocionado? Me ha dicho mi madre que a la tía le han propuesto rodar una película porno, ¿la verían los alienígenas? ¿Qué pensarán de los futuros productores?
¿Qué pensarán viendo a veinte homínidos encerrados en una casa repleta de cámaras, espejos, vacas, cabras y dos sofás? ¿Qué pensarán, si pueden hacerlo, viendo que un humano invita a otros cuatro a comer a su casa un buen plato de bacalao con tomate y los invitados no hacen más que criticarle, ponerle de vuelta y media y si son capaces de controlar sus esfínteres, vomitar cerca de la cámara para que se vean bien las espinas?
Y si tienen la Sexta en su platillo volante, si han instalado la TDT, ¿qué pensarán al ver a un señor llamado Pepe, fuera de sí, destrozándose el pie en el trasero de un congénere porque éste ha tropezado cerca de un palo blanco sustentado por otros dos palos blancos y dentro de un rectángulo verde marcado con cal sobre un campo de hierba para ganado ovino? ¿Qué pensarán al ver al señor Pepe, al que esta caída debe suponerle un perjuicio extremo, expulsando espumarajos por la boca, destrozándose los nudillos en los hocicos de sus congéneres, insultando, coceando como un matón de discoteca? Comportarse como un bestia hasta que un señor bajito vestido de amarillo chillón y pantaloncito corto le muestra una cartulina roja rectangular de no más de quince centímetros de largo y de apenas 12 gramos de peso, de apariencia insignificante, pero con evidentes efectos sedantes, ya que, de repente el señor Pepe deja de saltar sobre las costillas de sus conciudadanos y meditabundo abandona el gran rectángulo de cal, sin mediar palabra, cabizbajo, y con dos lagrimitas salada resbalándole los carrillos sale de escena, ¿qué pensarán los alienígenas? ¿Pensarán que la cartulina estaba impregnada de feromonas? ¿Qué el señor de amarillo era una semi-deidad etrusca? ¿Pensaran que realmente somos marcianos?
Sergi Navarro, protegiendo a la tía Susan del enajenado Pepe,
esperando a los alienígenas.
Increíble radiografía del espectáculo de la barbarie. Gracias por ofrecernos esta visión, hiperclara de la realidad del debate del doble pivote y esas gilipolleces que se han inventado para entretenernos.
Un abrazo, amigo, y dale fuerte!!!!!