Los clones de la semi-deidad Varela
diciembre 29, 2008
Serían las cinco de la mañana, estaba dormido profundamente (había estado hablando con Oriol toda la noche por el Messenger) y no podría precisar, cuando entró mi madre en mi cuarto, le dio una patada al somier de muelles y a grito pelado me levantó de la cama como un cabo furriel se desquita con la tropa.
- Nos vamos a Madrid -me dijo. -Nos pagan el viaje en autobús y tres bocadillos de chorizo. Y como sé que te hace mucha ilusión.
Por lo visto, a la salida de la misa del gallo en la Concatedral le regalaron a Mamá dos viajes a Madrid con derecho a seis bocadillos de chorizo. Y como sabe que me hacía mucha ilusión visitar el parque del retiro, dar un paseo en barquita, entrar en el Museo del Prado, ver las Meninas y El jardín de las delicias, acercarnos al Edificio Capitol, y colgarnos del cartel de la Schweppes; pues ni se lo pensó y allá que fuimos.
Después de siete horas y media de periplo (el autocar estaba hasta la bandera de viejitos con ganas de hacer pipí cada quince kilómetros), después de comernos los tres bocadillos de pan revenido, después de repetir hasta la saciedad los clavelitos de la mocita y los labios de miel, llegamos a la capital, y cuál fue mi sorpresa cuando me vi en los escuálidos bracitos de Monseñor Antonio María Rouco Varela, Oriol le llama la semi-deidad Varela, y no en los formidables, orondos, ciclópeos y rosáceos brazos de las estupendas amantes de Rubens.
Mientras mamá coreaba con la multitud las palabras del profeta, yo intentaba pasear mentalmente por las galerías del Museo de Prado, procuraba saborear un cocido madrileño, mentalmente, entre vítores a la semi-deidad Varela e insultos a ZP, porque se está cargando la familia, o me remangaba el chubasquero, mentalmente, para disfrutar del agua del parque del Retiro.
Acabó el acto, nos dieron un vasito de chocolate y dos porras, nos metieron en el autocar y nos facturaron de vuelta, otras siete horas y media. Algunos querían visitar el Valle de los Caídos, pero el chófer, que no estaba para gaitas, para Valles, ni para Caídos, nos administró una ristra de películas del bueno de Jean Claude Van Damme para que los viejitos (a lo que todavía les quedaba voz) no volvieran a cantar los clavelitos.
Entre película y película se me ocurrió una idea que compartiré con Oriol esta noche: si el sexo es malo, si el sexo es pecado, si el sexo es la perdición del mundo y debemos vivir como la Sagrada Familia de Nazareth, ¿por qué no nos reproducimos por esporas como los helechos? ¿Por qué la semi-deidad no habla con Él y cambiamos de método?
Simplemente es una idea que se me ocurrió entre película y película de Jean Claude Van Damme, espero no molestar a nadie.
Sergi Navarro, por fin visité Madrid, 28/12/2008.
fÉliz nÁvidad
diciembre 24, 2008
Oriol y yo tenemos un pasatiempo: paseamos por la calle, por ejemplo las Ramblas de Catalunya, o la calle del Mar, o la Explanada, y dejamos que las conversaciones que se cruzan con nosotros nos invadan. Diálogos furtados (hemos decidido llamar a la criatura). Y a partir de estas palabras nos imaginamos historias, creamos personajes, diseñamos situaciones que después nos contamos por el chat del Facebook.
Escuchando a la gente, hemos advertido que existe una tendencia extraña a cambiar los acentos de lugar, el futuro es hablar en esdrújulo. Ahí va un ejemplo:
Caminaba con mamá para comprar unas tabletas de turrón artesano de Xixona por Alfonso X el Sabio, cuando escuchámos a una chica hablando por su teléfono móvil:
- “Bueno, te espero esta tarde, hazme una llamada pÉrdida y bajo”
Una llamada pÉrdida, qué bonito, asistimos a la evolución del lenguaje. Esto que es para mí una maravilla, a mi madre le saca de quicio. Y, claro, empezó a despotricar a grito pelado contra la chica, la patria, y la pureza del idioma.
En los medios de comunicación es donde más se escucha el esdrújulo. El otro día, un locutor de radio dijo literalmente: ”Hubo Éngaño en las cortes genÉrales” Y claro mamá no comió en todo el día y se metió en la cama sin ver su novela favorita, con un disgusto. Radio Nacional de España, repetía desconsolada, Radio Nacional de España.
A mí, personalmente, me encanta hablar en esdrújulo, es más sonoro, más melódico, más festivo. Hablando en esdrújulo la cosa cambia y para bien:
- El campeonato de ajedrez se disputará en Antequera. Es muy llano, muy plano, no tiene música, es demasiado gris, insoportable.
Sin embargo: – El campÉonato de Ájedrez se dispÚtara en antÉquera. Es una bendición para los poetas, un regalo de los Dioses, música celestial para los sentidos. ¨
Al hablar en esdrújulo, la vida se nos hace más rica en colores, más ligera, más amable; se nos aparecen nuevos acordes, nuevas melodías. Y es gratis, no hay que rendir cuentas a la SGAE, o lo que es lo mismo, rÁmoncin o ramóncin, como prefieran.
Sergi Navarro, fÉliz nÁvidad a todos.
Cómo superar la resaca post-San-Ildefonsil
diciembre 23, 2008
Oriol, después de unos días sin hablar conmigo, el facebook no va todo lo bien que debiera, me manda una canción para empezar con buen pie y superar la matraca de los niños, los números, los telediarios, los miles y miles de euros (que solo le tocan a Paco), el cava, y los especiales en televisión. El objetivo es levantar el ánimo.
Oriol dice que cada uno escuchara lo que quiera, pero que Kavafis, el ideólogo, habla de la vida como periplo, Itaca como meta. Según Oriol, Itaca es nuestro final, la muerte, pero que el camino debe ser largo y no hay que tener prisa por llegar, no hay que correr por conseguir una porción de arena y colocar las toallas, la nevera, las sombrillas y el transistor. Itaca es otra cosa.
A mi madre no le gusta mucho, dice que Itaca está muy lejos, que piense en sacarme las oposiciones a administrativo del ayuntamiento y que deje de una vez el cacharro (ordenador), está harta de verme sentado, perdiendo el tiempo con mi amigo. Está dolida, este año tampoco ha visto a su amor de Navidad, se le pasa el arroz y se le escapa el señor del traje.
Con mi amigo invisible del Facebook, Oriol, la cosa va bien. Eso sí, no le he dicho que el domingo estuvimos en IKEA. No me lo hubiera perdonado nunca, para mi descargo, decir que mamá y yo sólo estuvimos paseando, no compramos nada, lo único, nos dejamos invitar a un par de croquetas con zumo de zanahoria y un batido de postre. El chico de la cafetería lo regalaba, imagino que, como represalia contra los patrones. Y si se trata de comer de gañote en casa siempre hemos sido muy sindicalistas. A las barricadas.
Sergi Navarro, en busca de Oriol
Mamá me presentó a niño de San Ildefonso
diciembre 22, 2008
Esto no lo sabe nadie, pero mamá me llevó con pantalones cortos en pleno mes de diciembre a hacer la prueba (hoy cásting) a niño de San Ildefonso.
A mi madre le encanta pasarse el día de hoy frente a los tres televisores que coloca en su cuarto, armada con una ristra de ajos, una estampa de Santa Rita de Cascia (patrona de los imposibles) y una botella de Freixenet en la mesita de noche, por si toca.
Pero nunca toca, entre otras muchas cosas, porque no juega. Mamá dejó de creer en la lotería de Navidad el día en el que el director del colegio de los niños de San Ildenfonso nos invitó, amablemente, a que cogieramos el tren de vuelta, a la voz de: no puedo perder el tiempo con un par de Extravagantes (freakis de la época).
Mamá lo había preparado todo. Compró los billetes de tren, me vistió como niño de la lotería, hizo tallar en la carpintería del barrio dos bolas con el número que se jugaba en casa el 281263 y otra con 175.ooo, no queríamos más, lo justo para que mamá se arreglara la cocina, y nos fuimos a Madrid en plan Paul Newman y Robert Redford, a dar el gran golpe.
Su idea era, más o menos, retener a uno de los niños en su camarieno, yo me haría pasar por él, sobornar al compañero para que sacara la segunda bola, 175.ooo, reclamar el dinero del premio, o en su defecto un pequeño rescate por la criatura, y volvernos a casa en el tren de las cinco, esa misma tarde.
Por supuesto, el golpe nos lo dio el director del colegio. Don Indalecio, que nos vio venir, nos invitó, (como he dicho) amablemente, a ver el espectáculo, sentaditos y sin montar jarana, en la única butaca que quedaba libre en el salón de sorteos.
La butaca no estaba ocupada porque al lado había un señor con gafas oscuras, que vestía un traje hecho de antiguas papeletas bordado en hilo de oro, con el que nadie quería tener trato.
Por supuesto, no nos tocó ni la terminación; sin embargo, mamá se llevó el premio gordo. El vecino, aprovechando la algarabía, las rondas de vino, la emoción del momento, en un despiste, le plantó un beso en los morros a mi madre, y ella, haciéndose la confundida, se dejó besar, mientras le arrancaba una de las papeletas. Algo sacaríamos, no volveríamos a casa con las manos vacías.
Mamá no ha vuelto a jugar a la lotería. Pero desde ese día ve todos los sorteos, no se pierde uno. Y lo ve a la vez en todas las cadenas, en las tres teles que tiene, se traga todos los resúmenes, todos los telediarios, todos los especiales, escucha todas las emisoras de radio; siempre dicen lo mismo, emiten imágenes repetidas; pero a ella le da igual; con la usada papeleta entre manos y la estampa de Santa Rita, busca al vecino entre la multitud, al hombre que le plantó un beso en los morros el día del sorteo, a su amor fugaz de Navidades.
Sergi Navarro, viendo de nuevo con mi madre el sorteo.
Ir a IKEA o no ir, that’s the Question
diciembre 20, 2008
Bueno, bueno, cómo se ha puesto mi madre cuando le he sugerido, sugerido, que deberíamos encontrar otro día para ir a IKEA, que no sería muy ético ir en domingo (hay que pensar en los trabajadores), cuando le he insinuado, insinuado, que cualquier día entre semana es bueno para ir a cambiar los tiradores de los armarios de la cocina. Cómo se ha puesto.
Tú no quieres a tu madre, ese amigo tuyo del cacharro ése (ordenador) te está sorbiendo el seso. Yo te he dado la vida. ¿Qué haces en esta casa, si no es para estar conmigo cuando te necesito? ¿Qué quieres de mí?
¿Qué quiero de ella? He dejado que se explayara, naturalmente (es mi madre), y ni siquiera me he atrevido a mencionar que los tiradores de los armarios de la cocina están perfectamente, que no necesitan cambio. Se hubiera puesto hecha un basilisco y he capeado el temporal como buenamente he podido. Qué maléfica atracción tiene IKEA para mi madre, si por ella fuera pasaría alli la vida entera siguiendo el caminito de oro.
Hay que reconocer que las croquetas suecas están rícas, sí, y las empanadillas tienen su qué; pero dar la vueltecita una y otra vez, rodeado de tiradores para el baño, tiradores para el dormitorio de matrimonio, para el dormitorio del niño, de la niña, tiradores especiales para la oficina, para la caseta de herramientas, tiradores para el despacho, para la cocina, como un hámster enjaulado, ¿qué sentido tiene? Si con una vueltecita cada dieciocho meses es suficiente, ¿por qué mi madre necesita ir cada dos semanas? Y, lo que es peor, ¿por qué es preciso que la acompañe? Si no me hace caso, si mi opinión no cuenta y, además, hay carros y son capaces de llevártelo a casa, que lo tienen todo pensado. ¿Por qué tengo que ir con ella si nunca compramos muebles con más de dos tornillos porque somos incapaces de montarlos?
Me gustaría hablar con Oriol, quisiera pasar un ratito con él; pero no me atrevo. Sé que acabaríamos hablando del tema, a él no le gusta nada IKEA y menos un domingo, sé que se enfadaría y, por nada del mundo, arriesgaría nuestra amistad Facebook. Antes me emancipo.
Sergi Navarro, apesadumbrado por tener que ir a IKEA un domingo.
Los niños del Athletic
diciembre 18, 2008
Me lo dijo Oriol por internet el otro día y, como casi siempre,tiene razón: “Una de las mejores formas de empezar con buen pie el día es ver a estos chicos cantando el himno del Athletic”
Después de verlo ciento cincuenta veces ( seguiría viéndolo si no tuviera un mensaje de Oriol) se me ocurre una pregunta.
¿Qué ocurre en este país? ¿Es posible que unos niños del Congo sepan más Euskera que el noventa y nueve por ciento de la población Española?
Hemos hecho la encuesta, y: Sí, los niños saben más Euskera que la inmensa mayoría. ¿Qué podemos hacer?
Hay que comprarse un diccionario. Hay que aprender auque sea un par de palabritas más de las que oímos constantemente en el telediario.
Le dije a Oriol que quería comprarme uno, pero él ya lo tenía en casa. Es que tiene de todo. Es un sol.
Llevábamos un par de horas revisándolo y nos dimos cuenta de que: ETA significa Y, que Kale es Calle, que Basauri está en el mismo Bilbao, según los vascos las olimpiadas del 92 fueron a las afueras, es de decir cerca de Barakaldo, de donde es el bueno de Clemente, que también aparece en el diccionario y que, por lo visto, pronto optará a Lehendakari, Clemente es amigo de Guardiola que pronto optará a President de la Generalitat; ahora el President es un tal Montilla que es Català de Iznájar, Córdoba, como el padre de Oriol, que vive en Badalona como mi padre. Somos vecinos de padre y de Presindent de la Genaralitat, qué maravilla.
Estoy tan contento, no sólo nos une el Facebook, también su diccionario de Euskera, Guardiola, Barakaldo y el presidente Montilla. Tenemos que montar una cyber cena ya, UNA CYBER CENA, YA.
Sergi Navarro, en algún lugar lejos de Oriol,
en algún lugar lejos de Santa Pola.